Ya perdí la cuenta de cuántos ensayos llevo escrito este año. ¡Pero irremediablemente no puedo publicar ninguno! ¿Cuál es la causa del autoencierro predestinado de la Facultad de Comunicaciones? Se llama autoplagio, y es una de esas cosas inventadas para que no tengas la oportunidad de sacar a la luz aquel hermoso escrito que ya has insertado en la web. Maldita sea la red; o malditos aquellos que por falta de entrega, aún no puedo publicar. No tengo más remedios de cambiar palabras, insertar nuevas frases, y dar un giro para no ser ubicada en google:
Más de un semestre en una carrera que jamás, en mi sano juicio, hubiera pensado entrar. Esas dudas que surgen cuando el dinero es la prioridad, y cuando crees que tus conocimientos eran suficientes, y la frialdad de tu egocentrismo se apodera de tu centro creativo. Suerte que encontré aquel espacio donde fueron trasplantadas células de Alfredo Nuñez Espinoza. Desde aquel día, sin darme cuenta, se apoderó de mi una fuerza, una estrella de suerte que no pensé tener...
Pero he de volver a los principios, y estoy aqui, pagando el precio de la felicidad. Iniciando un proyecto que parece no tener meta clara, pero uno que al menos se gusta más que el anterior.
Pero mi imaginación ha sido desbordada y oprimida. Por culpa del autoplagio. Sólo porque no puedo gritar al mundo que soy bulnatt, o porque nadie lo creería. ¿Me habré despersonalizado? ¿Me habré convertido en un instrumento de masas inserto en una red que no puedo compartir en libertad?
Bueno, mejor dejar los gritos. He tenido semanas para eso. Ahora, con este nuevo tiempo libre llamado cesantía he vuelto a aquellos días en que llegaba a mi pieza a ordenarla... Y no a desordenarla más.
Pero Scarlet O'Hara dijo "mañana será otro día", que significa "debes escribir otro ensayo inédito"...
Y The Cranberries me distrajo...
Y el reloj me saca a patadas de aqui...
Ya terminaré esto luego...
3 de septiembre de 2008
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