Creo hacer expresado anteriormente acerca de mi problema en sacarme de la cabeza la historia que he construido en los últimos meses. Sin embargo, están apareciendo ciertos síntomas, en la realidad, que me hacen percibir de manera peligrosa que esa fantasía se está empezando a traspapelar en el plano terrenal.
¿Será que es sólo parte de la bipolaridad clásica de finales de semestre?
Sea cual sea la respuesta, esto es peligroso. Por alguna razón, esos pequeños acontecimientos hacen que mi corazón se acelere el triple. Más aún cuando se trata de ese sentimiento del que huyo cada vez que tengo oportunidad.
Como fiel detractora del shoujo, me rehúso a caer en la trampa sentimentalista y del pensamiento mamón adolescente de ese género. Además, intento que mi cerebro ponga barreras a algo de lo que yo misma no puedo entender.
¿Será que estoy cayendo en una trampa que yo misma construí?
Seguramente... Mi mente maquinadora de historias de fantasía de las que no debería ser parte está jugándome una mala pasada. De hecho, la culpa la tiene el rolleo... Creo que si lo converso con las chicas podré terminar con parte de esta angustia.
Pero hay algo que no puedo negar... Y es que él, por alguna razón, entra en todos los cánones del protagonista.. Y yo, soy la antagonista...



