29 de mayo de 2011

¿Cuál es el límite de mi realidad y la fantasía que construyo a diario?

Ok, mi locura temporal se acrecienta.
Creo hacer expresado anteriormente acerca de mi problema en sacarme de la cabeza la historia que he construido en los últimos meses. Sin embargo, están apareciendo ciertos síntomas, en la realidad, que me hacen percibir de manera peligrosa que esa fantasía se está empezando a traspapelar en el plano terrenal.

¿Será que es sólo parte de la bipolaridad clásica de finales de semestre?
Sea cual sea la respuesta, esto es peligroso. Por alguna razón, esos pequeños acontecimientos hacen que mi corazón se acelere el triple. Más aún cuando se trata de ese sentimiento del que huyo cada vez que tengo oportunidad.
Como fiel detractora del shoujo, me rehúso a caer en la trampa sentimentalista y del pensamiento mamón adolescente de ese género. Además, intento que mi cerebro ponga barreras a algo de lo que yo misma no puedo entender.

¿Será que estoy cayendo en una trampa que yo misma construí?
Seguramente... Mi mente maquinadora de historias de fantasía de las que no debería ser parte está jugándome una mala pasada. De hecho, la culpa la tiene el rolleo... Creo que si lo converso con las chicas podré terminar con parte de esta angustia.

Pero hay algo que no puedo negar... Y es que él, por alguna razón, entra en todos los cánones del protagonista.. Y yo, soy la antagonista...

27 de mayo de 2011

Adiós a la rutina, bienvenida fantasía


Me sucede cada vez más seguido. Aquella sombra que se aparece cuando quedo en soledad, ese sonido incesante que me obliga a detener mi trabajo, el llamado de aquella alma inexistente que me incita a la distracción, esa llamada de auxilio... ese mundo de fantasía.

Tal como Alicia (que curiosamente coincide con el nombre de mi progenitora), me estoy sumergiendo cada vez más seguido en una historia que no me pertenece y a un mundo del que no soy parte. No sé cómo llegué a él, quizás es algo que va más allá de mi razón; lo único cierto es que mis dedos tiemblan, mi corazón se acelera y mi alma se estremece cada vez que mi mente se traslada a aquel lugar. Cada noche es lo mismo, buscar la respuesta a esas preguntas que, como si fueran capítulos, se deben ir develando en la historia...

Es horrible la sensación, sé cómo detenerla pero lamentablemente no estoy con el tiempo y las condiciones para hacerlo ahora. Siento que una magnífica vivencia se me va de las manos, necesito escribirla, pero estas semanas me lo impiden.

¿Por qué mi rutina arruina mi fantasía?
Esto de las dimensiones me supera. La terrenal me obliga a cumplir tareas de las que no quiero participar. Estúpido último año de carrera y próximo laboral que se acerca a pasos agigantados. Siento que necesito de nuevo un descanso. Pasar horas frente a mi cuaderno, escribir esta historia que me ciega de todo lo demás...
Tengo la sensación que si no saco pronto esta otra dimensión a la luz, me terminará absorbiendo el país de las maravillas para siempre...
© Fumando un café - Blogger Sablonlari - Editado por Nattalia Sarria