Una que está en la mitad de los 'veintitantos', supone que después de varios tropezones y metidas de pata tendrá que llegar el momento de aprender lecciones, de ser más cuidadosa, de no enamorarte de hombres que no convienen, etc. Pero veo a estas dos mujeres, y noto que a pesar de las décadas de supuestas experiencias, siguen sufriendo igual que yo en mi inicio por el camino a la adultez.
Ese es el grave problema, mi esperanza era que pasados los 28 (al menos), tuviera un mayor número de neuronas para prevenir ciertas caídas, pero parece que no. Tengo la sensación que tendré que sufrir eternamente por mi exceso de ilusión y/o de imaginación que me llena el cuerpo cada vez que quiero llegar siquiera a pensar que puede existir el hombre para mí (ufff... **respirando después de esa frase eterna y sin comas**)... Esto, sumado al hecho que por alguna razón estúpida, el idiota al que tenía con un poco de interés, huyó como correcaminos al decirle una frase que para mí es de lo más obvia...
Y es que no sólo yo soy una mujer que vive dentro de un cuento de fantasía, parece que no sólo yo era la que se insertaba demasiado en la irrealidad y quien se salía de la realidad para olvidar su vida terrenal. El problema ahora es que es ÉL quien se quedó atrapado en un juego del que yo NO PIENSO salir a buscarlo, menos rescatarlo. Yo le advertí de los peligros del exceso de fantasía en la rutina.. y bueno, después de eso yo no tengo mucho que hacer... El problema es que ahora resulta que soy YO la desertora, yo la que no quiere participar del juego, ¿YO la del problema? No mi estimado, el problema no soy yo, ERES TÚ!
Pero, ¿ahora qué hago? Me quedo esperándote como tú quieres, ¿como una princesa atrapada en un castillo embrujado y que me rescates del horrible monstruo que quiere comerme?
¿O debo despertar del sueño, coger la espada, matar al dragón, cruzar la comarca y volver a casa?
Los cuentos de hadas deberían estar prohibidos. No sólo porque el príncipe no existe, sino porque NADIE NUNCA sabrá con certeza si su historia terminará con un 'y vivimos felices para siempre'. Puede pasar lo que le pasó a esas señoras, que después de años de matrimonio se aburrieron de sus obesos y patéticos hombres y buscaron en las fiestas y en las bebidas la entretención que necesitaban. O simplemente porque la vida no es fantasía, y cualquier día que despiertas te puedes encontrar a una marrana en la cama de tu marido. La suerte no es fantasía ni parte de la vida terrenal, es un azar del que parecemos estar presas cada segundo de nuestra existencia.
Lo que es yo, por ahora, prefiero preocuparme de divertirme y no quedar embarazada a soñar que algún día el príncipe azul me rescatará del dragón. Esto porque simplemente mi príncipe se quedó en ese cuento de hadas y ahora no quiere salir. Parece que prefirió quedarse a juntar puntos, recolectar piedras y a moverse en el mundo del rol estúpido y sin sentido del que es víctima hace semanas...



