30 de septiembre de 2011

Después de todo... siempre estará blogger

Esto de las redes sociales es un arma de doble filo.
Nunca he dejado de caracterizarme por mi (quizá) exceso de espontaneidad, pero Facebook y Twitter han hecho que de a poco, empiece a controlar mis impulsos de contarlo todo. Y es que a pesar de tener siempre una opinión y tratar de jugar con la verdad por delante, una de las lecciones más grandes que he aprendido con el paso de los años es una que me enseñó mi difunto abuelo materno, el gran Alfredo Núñez: "No es más inteligente el que dice lo que piensa, sino quien piensa lo que dice".
Este mundo no está preparado para la verdad, sino para 'sus puntos de vista'. No puedes ser una persona intolerante, ni una que está en desacuerdo con ciertos temas, en especial si, a pesar de tener las mejores defensas, vas en contra de la corriente social.
Este año ha sido bastante denso en ese sentido. Uno no puede tener un mínimo de complejos de libre mercado porque altiro de tachan de facha y conservadora al máximo. Por el lado contrario, parece toda una rebeldía querer luchar por tus sueños, pero sólo si ves que los demás lo hacen contigo.
Frente a todo el problema de la educación, no creo ser la única que sólo comparte ciertos aspectos de las ideas de reforma. Me encantaría que todos tuviéramos acceso a la calidad, sin embargo, estoy en contra de la gratuidad absoluta... No hay pelea sin sacrificio ni victoria sin lágrimas, y en mi caso, prefiero estar 20 años pagando algo, porque sé que mi sacrificio no lo harían todos...
Facebook y Twitter no me dejan compartirlo, porque la apertura de las redes sociales es, en estos casos, una ventana al bullying. Quien no piensa igual debe ser abucheado, y quien quiere ser diferente puede ser incluso expulsado...
Yo, prefiero callar ciertas cosas, ciertos rencores y ciertos odios... porque sé que no necesito (necesariamente, valga la redundancia) de las redes sociales para utilizar mi libre albedrío...

Después de todo... siempre estará blogger...

13 de septiembre de 2011

Horror

AÑOS teniendo miedo del sentimiento, pero al mismo tiempo, AÑOS queriendo sentirlo realmente.
Muchas veces la ilusión me ha jugado malas pasadas, y definitivamente ésta es la peor de las alucinaciones. No lo veo, no lo escucho, pero digo que lo siento. Me gusta, pero por ese misterio; imagino encuentros, debido a que no existen; y sueño, ya que despierta no lo tengo.
Y ahí vienen las dudas, el miedo y la desesperanza precoz. No puedo disfrutarlo tanto, porque simplemente nada existe, todo se está creando peligrosamente dentro de mi mente. No sé cómo hacer que se interese, o cómo averiguar si al menos hay algo de eso en él... Vivo de la ilusión, del deseo, de canciones románticas, de estúpidos estados en Facebook, de short links en Twitter y de descripciones en MSN... y no, nada de él responde...
"Paciencia" dicen los horóscopos; otros dicen que nada funcionará, y unos cuántos tarots hablan de que es lo mejor que pudo pasar... Estúpida astrología...
Si mi cigarro a punto de consumirse me diera las respuestas...

10 de septiembre de 2011

Detesto...

Detesto mis vicios y lo que provoca la abstinencia; cuando se acaba el café, o peor, cuando veo que sólo queda un cigarro en la cajetilla. Detesto no poder usar azucar, y tener que reemplazarla por sucralosa. Y eso es porque detesto no tener energía, tener exceso de sueño e infinitos deseos por volver a la cama.
Detesto dejar tareas pendientes, el tener una lista interminable de cosas por hacer. El ver que los días pasan y yo sigo estancada en la misma hoja, en la misma línea, o en el mismo minuto de edición. Pero lo que más detesto es perder el tiempo sin darme cuenta de cómo avanza el reloj.
Pero detesto aún más cuando me juzgan personas que no me conocen. Que digan cosas que no son ciertas, que son exageradas y sucias. Detesto que deban salir amigos en mi defensa y que me dejen como una princesa que se deja proteger por otros. Pero si algo detesto más, es cuando juzgan a mis amigos. Cuando los poros me piden capa de SuperWoman para protegerlos, cuando debo ponerle mi traje de abogada y convencer al juez que mis amigos no harían tan cosa. Pero si algo supera todo lo anterior, es cuando se le puso atención, desde un principio, a esa persona que inició los rumores.

Detesto estar detestada...
© Fumando un café - Blogger Sablonlari - Editado por Nattalia Sarria