Se acabó la fantasía... ya se hizo realidad
Hubo una vez una niña, una adolescente y una niña/adulta. Esa soy yo, la habitante de Neverland, la que se negaba a crecer, la que despejaba la mente en canciones infantiles, la que buscaba las respuestas en un blog o en una hoja de papel...
Mucho tiempo ha pasado desde el último post, muchas reflexiones, preguntas, dudas y temores. Todo en base al mismo sentimiento. Al miedo de volverme vulnerable, de ser una débil. Sigo aquí, en el mismo blog, con la misma carrera sin terminar, pero con ese sentimiento carcomiédome hasta las entrañas, y yo, dichosa de poseerlo...
Rompiendo la rutina
La duda existía por el miedo al rechazo, ese que me acompaña desde esa maldición que, igual que en los cuentos de hadas, debía durar 7 años. Pero, ¿qué pasó después de eso? Dicen que cuando dejas de buscar aparecen las cosas. De hecho, acabo de leerla en mi primera entrada y simplemente me quedo en shock. No tanto porque sea mi deja vu personal, sino porque lo estoy viviendo ahora mismo, pero al revés... O más bien, lo estoy viviendo en realidad, y no en el mundo de fantasía en que creía estarlo viviendo y no era así (cosas de niña rara, I know)....
Rompí la rutina hace un tiempo. Antes era: Miedo a sufrir de nuevo, miedo a ser rechazada, miedo a fracasar, miedo a que usaran mi corazón como una hoja que puedes tirar... Pero cuando el miedo se fue, llega "Felicidad", ese Correcaminos escurridizo que se dejó atrapar cuando yo dejé de perseguirlo, ese personaje que solo se acercó cuando vio que ya no quería jugar parte de la caricatura...
Debo reconocer que me defraudé, me fastidié, incluso que me resigné a encontrar la dicha. Un día me quedé pensando en mi almohada y dije: "adiós fantasía, ya no te necesito", y dejé un montón de cosas de lado, entre esas, el temor.... Y cuando el temor se fue apareció él, la persona que me quita el sueño, que me llena de alegrías, que me hace volar a la séptima nube, y me aterriza justo en el momento adecuado...
Mi propio superdeportivo
De 0 a 100 en milésimas, muchos caballos de fuerza y un potente torque que hace girar las ruedas y alcanzar la velocidad máxima en pocos segundos. ¡Carambas! la experiencia laboral se mezcla perfectamente con mi vida actual. Lo vi, me asustó, me cautivó, nos conocimos un tiempo pero en cuanto supe que algo podía ser, ya estaba declarada al amor quinceañero y a la felicidad eterna.
Subirse a un auto y sentirlo propio, encenderlo y oír que ruge tal como querías; acelerarlo y que se manifieste tal cual uno esperaba. Eso he sentido. Tenemos miedo de todo, tanto de la potencia, como del consumo y, por supuesto, del rendimiento. Pero si al girar la llave sientes el sonido del motor tal como esperabas, si al pasar el cambio a 1° es suave, y si al poner el pie en el acelerador este es tal cual uno espera, ¿qué queda de la reseña?, ¿queda algo para la crítica? Si al encender la radio suena precisamente la radio que querías escuchar, si los parlantes no dejan de lado los bajos y estos no se distorsionan, si ves que las revoluciones son las adecuadas para pasar el cambio y el auto se maneja tal cual como quieres, ¿como ejerces el rol de Simon Cowell que se supone debías interpretar?
Y te vi, te miré como uno más. De alguna forma me cautivaste; el resto es historia...
Me negué, cerré mis ojos para no creer lo que tenía frente a mí. Seguramente fueron mis propios miedos los que crearon un montón de prejuicios, pero no hubo caso, y todavía no hay caso... siempre hay algo más que me cautiva, que me sorprende, que rompe esas barreras.
Me sorprende todavía más el haber salido de mi fantasía y haberte encontrado, cuando pensé que sólo existías en mis sueños, en mi imaginación, alguien que siguiera todos esos patrones locos que se crearon en mi cabeza. Ese sentimiento del que he huido por años está aquí, y no lo puedo sacar si no es para ti, para demostrarte con toda mi alma y mi ser que ya no eres parte de mi fantasía, eres parte de mi realidad.
Varios cigarros y cafés después...
... miro al pasado, lo contemplo con orgullo, porque muchas cosas me han enseñado. El soñar no cuesta nada porque sí existe la posibilidad de encontrarlo en el mundo real. Puedo tener un montón de defectos, yo los conozco más que nadie, pero por alguna razón tú ya pareces conocerlos todos. Esa angustia, esa decepción, esas ganas de explotar sentimientos en toda clase de demostraciones, esa forma de hacerme subir al cielo y aterrizarme solamente con un abrazo, con una palabra, con un beso...
¿Sabes lo que siento? Que somos dos almas encontrándonos en el mismo camino de la serpiente, pero antes de haber cruzado el umbral. Dos seres que parecemos sacados del mismo saco, cada uno a su manera y con sus propias experiencias, pero que nos llevaron a conocernos en el momento justo.
Nada puedo decir del futuro, ese se construye día a día. Lo único que quiero decirte en estos momentos, es que quiero seguir estas líneas a tu lado, conociendo cada día más, y construyendo, entre ambos, un nuevo camino juntos, como una vida nueva, como un nuevo comienzo...
4 de septiembre de 2012
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