20 de febrero de 2008

El Coyote y el Corre Caminos

Comienzo este pequeño espacio...
Es extraño, lo he tenido abierto hace más de un año y jamás lo he utilizado. Puede deberse a que tengo mi propio diario de vida escondido entre Mis Documentos -por supuesto con contraseña- y además tengo otro espacio donde escribir las historias que algunos anhelan leer...

Pero necesito un espacio externo, una forma de "encontrarme a mí misma"... (Me río sola del comentario...)
Dije esa oración hace casi dos años, cuando decidí ponerle fin a la relación más formal, quizá las más importante de mi vida. Una que me ayudó a crecer mucho, pero en ese instante me sentía agobiada, de hecho, mi cerebro me mandaba mil señales de salir al mundo y vivir la vida, y no sentirme apricionada por un amor que se había marchitado hacía mucho.
Ahora que lo pienso, puede que esté peor que en esos tiempos. Tomé las riendas de mi vida, y he jugado el juego de la aventura, pero siento que nada ha dado los resultados que he querido... Claro, excepto cuando lucho exageradamente y consigo lo que quiero, sólo ahí puedo sentirme realizada por unos momentos... Pero siento que de nuevo ese júbilo se escapa de mis manos, y que debo volver luchar para conseguir las cosas...

¿Debemos perseguir la "Felicidad" hasta alcanzarla y atarla a nosotros para que no escape?

A veces pienso que a este pequeño personaje le gusta escapar, y que debo correr maratones y actuar como detective privado para salir en su busca:
Felicidad -alias el CorreCaminos- y yo -como el coyote- comienzan esta guerra sin fin en que uno desea atrapar al otro... Pero Acme -llámese cualquier obstáculo vivencial- actúa en contra del pobre Coyote haciéndolo sufrir serias heridas...

Pero en algún instante del día, ¿desistimos la búsqueda? Y... ¿qué pasa entonces? ¿Pasamos un período de soledad y reflexión? ¿O sólo alzamos la bandera blanca y tomamos descanso de la guerra?

Otros dicen que si uno deja de esperar las cosas, éstas llegan por si solas... Me encantaría poder vivir esa analogía, pero la ansiedad ya carcomió las células que me componen químicamente. Aunque podría engañar a Felicidad, hacerle creer que no la necesito, para que ella misma se acerque y quiera compartir conmigo uno que otro instante de gozo... Pero no, el instinto canino del personaje escurridizo huele mi miedo... sabe que la necesito, y espera pacientemente el disparo que indique el inicio de su cacería...


¿Quién ganará finalmente la contienda?
¿La batalla tiene un ganador? ¿Es un empate? ¿O una tregua?

2 comentarios:

  1. Tú la miras como si estuviese delante tuyo, como extendiendo tu mano, dando palmetazos y no tomando jamás la escurridiza felicidad... la ves que se escapa de ti, y que desesperadamente está sólo a pasos tuyo.
    Yo la veo desde abajo, como intentando dar saltos y nunca alcanzarla, tan esquiva a que baje desde lo alto, como siendo tan ideal que no sea digna de mi miseria... tienes suerte, que por lo menos la ves... yo hasta hoy me la he imaginado cómo será tenerla enfrente de mis ojos.

    Algún día la atraparás... algún día yo la alcanzaré.

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  2. ¿Batalla? Es como cuando Don Quijote veía gigantes en vez de molinos de viento...

    La felicidad es como el amor, un sentimiento. No es algo material que perseguir. Cada cual decide ser feliz o no, amar o no. Es la sociedad y el materialismo actual, lo que nos condiciona la felicidad a poseer otras cosas que nada tienen que ver con ella en esencia.

    La sociedad dice que no puedes ser feliz a no ser que tengas un novio
    baboseandote los pies, por ejemplo. Cuando lo tienes... pasada la euforia,sigues sin ser feliz!!! ¿por qué? Luego necesitas para ser feliz miles de cosas... tener un físico envidiable, una tele de pantalla plana como la del vecino, un libro de Harry Potter de la nueva edición, un hijo, un trabajo, etc. Son solo ejemplos...
    Pero el problema de base no es la felicidad, sino lo material. Puede una ser feliz con pequeñas cosas, hay que aprender a valorar lo intangible, y hacer muecas a lo material. Lo que necesita el coyote no es cazar al correcaminos, pobrecito, sino comer... y si tiene dinero para comprar artilugios marca Acme, que se compre un pollo asado, que seguro es más barato. Lo s mayores enemigos de la felicidad somos nosotros, que siempre la rechazamos poniendole mil requisitos...

    Te quiero amiga, piensa lo que digo... No pongas condiciones a tu felicidad, invítala y disfruta de ella en las pequeñas cosas de la vida, aprende a ser feliz sin necesitar más que evocar ese sentimiento.

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© Fumando un café - Blogger Sablonlari - Editado por Nattalia Sarria