26 de junio de 2011

And then... you stop talking...

Creo que estamos confundiendo roles, o quizás sólo yo lo estoy haciendo...

23 de junio de 2011

And now what...

Me estoy perdiendo en tu mirada invisible, en esa palabra tierna y sincera que es tan distante pero que escucho tan próximo a mis ojos.... ¡Ese es mi problema!, te imagino como un todo, y sólo eres una parte, una que parece ser sólo comprendida por mí; el problema es que tú dices haber encontrado el entendimiento.
¡Sé que no es así! Sé que no sientes esos cinco años como debieran ser! Que has visto en mí a alguien que nunca has visto antes. Y que a pesar que, de hecho, nuestros ojos nunca se han encontrado realmente, sé que puedes ver todo de mí... tal como yo contigo...
¿Sabes lo peor? Me tratas, me hablas y me intentas engañar con palabras, las únicas que he visto de ti... Quizás sólo es mi imaginación, quizás sólo son nuestros roles los que me confunden... quizás es esa necesidad estúpida que siempre reniego, y que la imaginación, una vez más, me está jugando malas pasadas.

Sin embargo tus actos me hacen dudar... ¿por qué esas palabras, esos mensajes, esa preocupación? ¿Será que de verdad hay algo más para mi que sólo amistad? ¿Qué pasará con nosotros cuando llegue el día de nuestro encuentro? Falta, falta mucho, pero cada día que pasa pienso en ello. Quizás me decepcione, o quizás sólo aclare la nebulosa que se crea por hablar contigo sólo a través de la red...

10 de junio de 2011

Lecciones en terreno

Existe algo muy importante en el ejercicio periodístico, que JAMÁS me han enseñado en las aulas. Esa característica que no suele acompañar al chileno promedio, pero que sin embargo el prójimo suele agradecer (o al menos eso ha pasado en mi caso): SINCERIDAD.

Suele ocurrir cada vez que me toca un tema del que poseo conocimiento nulo (lo que es bastante frecuente dada mi irónica postura ante la vida: "seré más feliz en la medida que sepa menos"). Pero esto se acrecienta en aquellas llamadas desesperadas, esas que ocurren cuando un alma caritativa tuvo la deferencia de entregarte aquel contacto que nunca pensaste obtener. Esto, sumado a la carencia total de investigación previa, se convierten en la mezcla perfecta entre no saber qué hacer ni qué decir cuando ese importantísimo entrevistado contesta la llamada después de varios tuuuuut.

Mi experiencia, creo, es valorable. Antes de intentar el clásico chamulleo chilensis, en que creemos que la verborragia de lugares comunes del estudiante de periodismo da resultado, yo prefiero de buenas a primeras confesar mi idiotez crónica y probar la reacción de mi escucha. Afortunadamente -hasta ahora- no he recibido un tuut-tuut-tuut como respuesta, lo que creo bastante positivo. Y es que muchas veces, reconocer las neuronas consumidas puede generar cierta empatía con quien te escucha al otro lado del auricular. Si tienes suerte, querrá incluso hablar con lujo de detalles cada uno de los aspectos para intentar que uno entienda un poco de lo que se está tratado el asunto. De esta manera no sólo obtienes excelentes cuñas, sino que -por obligación- tienes que poner atención a cada detalle que dice (lo que al entrevistado le encanta también, por cierto).

Por eso estimados, mi consejo es y será siempre el siguiente: SIEMPRE reconócele a tu fuente -y desde un principio- que eres estúpido(a), antes que ellos lo descubran por sí mismos y terminen colgándote el teléfono.

29 de mayo de 2011

¿Cuál es el límite de mi realidad y la fantasía que construyo a diario?

Ok, mi locura temporal se acrecienta.
Creo hacer expresado anteriormente acerca de mi problema en sacarme de la cabeza la historia que he construido en los últimos meses. Sin embargo, están apareciendo ciertos síntomas, en la realidad, que me hacen percibir de manera peligrosa que esa fantasía se está empezando a traspapelar en el plano terrenal.

¿Será que es sólo parte de la bipolaridad clásica de finales de semestre?
Sea cual sea la respuesta, esto es peligroso. Por alguna razón, esos pequeños acontecimientos hacen que mi corazón se acelere el triple. Más aún cuando se trata de ese sentimiento del que huyo cada vez que tengo oportunidad.
Como fiel detractora del shoujo, me rehúso a caer en la trampa sentimentalista y del pensamiento mamón adolescente de ese género. Además, intento que mi cerebro ponga barreras a algo de lo que yo misma no puedo entender.

¿Será que estoy cayendo en una trampa que yo misma construí?
Seguramente... Mi mente maquinadora de historias de fantasía de las que no debería ser parte está jugándome una mala pasada. De hecho, la culpa la tiene el rolleo... Creo que si lo converso con las chicas podré terminar con parte de esta angustia.

Pero hay algo que no puedo negar... Y es que él, por alguna razón, entra en todos los cánones del protagonista.. Y yo, soy la antagonista...

27 de mayo de 2011

Adiós a la rutina, bienvenida fantasía


Me sucede cada vez más seguido. Aquella sombra que se aparece cuando quedo en soledad, ese sonido incesante que me obliga a detener mi trabajo, el llamado de aquella alma inexistente que me incita a la distracción, esa llamada de auxilio... ese mundo de fantasía.

Tal como Alicia (que curiosamente coincide con el nombre de mi progenitora), me estoy sumergiendo cada vez más seguido en una historia que no me pertenece y a un mundo del que no soy parte. No sé cómo llegué a él, quizás es algo que va más allá de mi razón; lo único cierto es que mis dedos tiemblan, mi corazón se acelera y mi alma se estremece cada vez que mi mente se traslada a aquel lugar. Cada noche es lo mismo, buscar la respuesta a esas preguntas que, como si fueran capítulos, se deben ir develando en la historia...

Es horrible la sensación, sé cómo detenerla pero lamentablemente no estoy con el tiempo y las condiciones para hacerlo ahora. Siento que una magnífica vivencia se me va de las manos, necesito escribirla, pero estas semanas me lo impiden.

¿Por qué mi rutina arruina mi fantasía?
Esto de las dimensiones me supera. La terrenal me obliga a cumplir tareas de las que no quiero participar. Estúpido último año de carrera y próximo laboral que se acerca a pasos agigantados. Siento que necesito de nuevo un descanso. Pasar horas frente a mi cuaderno, escribir esta historia que me ciega de todo lo demás...
Tengo la sensación que si no saco pronto esta otra dimensión a la luz, me terminará absorbiendo el país de las maravillas para siempre...

5 de febrero de 2009

El Libro Negro de la Historia Familiar

Las vacaciones son una época increíble. No recordaba cuántos meses llevaba sin hacer NADA. Levantarme cuando me aburría de la cama; estar todo el día paseándome en ropa interior por la casa; desayunar a la hora de almuerzo, almorzar a la hora de la cena y no cenar porque ya me dio sueño de nuevo; estar pegada al facebook esperando que alguien actualice el perfil; modificando una y otra vez el fondo y protector de pantalla de la computadora...
Sin embargo, tampoco recordaba que cuando se lleva mucho tiempo consumida por el ocio hay ciertas heridas, carencias, necesidades PASADAS que se cuelan entre las pocas neuronas funcionales; todas éstas producto -seguramente- por el vacío de preocupaciones PRESENTES, REALES y REALMENTE IMPORTANTES.

¿Qué habría pasado si mejor hubiera...?; ¿cómo (no) se me ocurrió decir...?; ¿y si mejor...? Es decir, abrir ese mal sellado Baúl de los Recuerdos...



Ahora, ¿qué pasa cuándo no eres la única en casa de vacaciones?
A mi mamá -eterna trabajólica- se le ocurrió tomar una semana de vaGaciones para -digamos- hacer trámites. (Des)Afortunadamente, los terminó en tres días. Por lo que decidió empezar con la recapitulación de las historias que marcaron una época. Pero como la mentalidad hipócrita y desagradecida humana es negativa, obviamente el resumen fue bastante traumático.
El tema oscuro volvió a la mesa a la hora de la cena (almuerzo), alargó la sobremesa en unos 40 minutos e hizo del resto de la tarde, una suma de recuerdos y anécdotas no muy aventurescas. El día siguió su curso, y cada oportunidad de silencio se convertía en otro capítulo del Libro Negro de la Historia Familiar. ¡Inclusive! A la hora del café de mall -incluya aquí el humo de nicotina y la música ochentera de la cafetería- mi madre me salió con la frase final perfecto del día de ocio:

"Deberías escribir un libro de todo esto".

Durante estos días de ocio, he pensado seriamente en terminarlos pronto. Son esa época del año que -cuando llega- desearías que se fuera lo antes posible. Más que mal, la rutina y el estrés del resto del año mantienen tu mente preocupada de cosas IMPORTANTES, en vez de abrir ese mal sellado Baúl de los Recuerdos.

3 de enero de 2009

La duda

Mentes humanas en busca de un objetivo; el mismo que yo quise tener.
Mientras mantuve fija la idea en mis pensamientos, avancé el camino sin complicaciones; sin embargo, al llegar la duda, todo se fue al basurero.
Ahora, desde el tarro putrefacto escribo líneas. Pero no líneas de desesperación, sino de comprensión.

La duda es el peor enemigo de los deseos. Al dejar de creer, nos cerramos a posibilidades negativas de nuestro objetivo principal, alejando la posibilidad de materializar nuestros sueños.
Creer y dudar es el centro del proceso creativo. Al desestabilizar el centro creativo, destruimos cualquier posibilidad de llegar a la meta.
Me explicaré:

Estos son los tres pasos del proceso creativo:
-Pedir
-Creer
-Cumplir

Durante el pensamiento de una idea que queremos realizar, pedir es lo más fácil. Todos pasamos nuestras vidas queriendo hacer cosas, y para eso, primero las imaginamos en la mente.
En un universo de 3 pasos, destruir el eslavón central es romper la columna vertebral del único pilar de nuestros deseos.

Creer, materializar, imaginarse que el deseo ya está cumplido. Que ya vivimos de los beneficios de nuestros pensamientos.
Puede ser una idea loca, pero mientras nos vemos con el sueño realizado, aparecen luces de cómo llegar a destino.
El problema es cuando a mitad del camino invade la duda. Pensar que yo nunca podré tener ese auto para transportarme; dudar en encontrar un hombre a mi medida; dudar en el éxito.
Dudar es alejar el sueño, hacerlo "imposible" y no intentar ni luchar... sólo resignación al fracaso.



Ese día que yo dudé todo se esfumó.


Afortunadamente todo lo que pensamos se puede revertir. Podemos arrepentirnos de la duda y comenzar de cero el sueño que alguna vez tuvimos.
Ahora es marginal, sabes que la duda te destruirá, por lo tanto, no volverás a pensar en eso. Vivirás en base a tus sueños, siempre creyendo que ya se han cumplido. Y cuando menos te imagines, se encenderá la ampolleta con la idea para cumplir todo lo que anhelas.....
© Fumando un café - Blogger Sablonlari - Editado por Nattalia Sarria