21 de noviembre de 2011

¿Ángel o diablillo?

Cabeza maquina maldades, y no hay que negarlo, tuve todas las oportunidades para infestar mi hermoso y maquiavélico plan. Pero en el instante perfecto, ¡me arrepentí!
Y es que aunque mi cerebro quiera ser diablillo, mi racionalidad me lleva a ser el angelito. El problema es que me siento como el amigo de la película chilena que era el rey de los (...).
Tanta buena onda es bueno para ellos, pero si fuera mi mejor amiga me diría "voh soy harto (...)!!". Anyway, sigo teniendo oportunidades, pero hay que ser sincera, tampoco quiero quedar expuesta a que tengo cerebro de diablo, a que estoy ejerciendo mi necesidades egocéntricas, o a que en el fondo estoy jugando a que en "el amor y la guerra todo se vale".
Siento que me falta esa cuota de Gonzalito Egas, de no quedarme pensando estupideces y actuar... Espero que las cosas lleguen por sí mismas cuando sé que no será así..

Sé que ella no le conviene, lo tengo absolutamente claro. Tanta falta de amor propio, tanta falta de seguridad. Él necesita lo contrario: alguien que refuerce sus logros y que minimice sus fracasos, alguien que esté siempre dándole aliento, y no alguien que esté necesitándolo constantemente porque sola no puede ni atar los cordones de sus zapatos.
O quizás estoy equivocada y ese tipo de actitudes lo hacen sentir que sirve, que es importante, que su ayuda y decisiones son fundamentales.

¿Qué es lo que quiero realmente? ¿Lo mejor para mí o lo mejor para él? ¿Busco ser egocéntrica o un equilibrio universal?

Mira cómo han cambiado los escenarios en menos de nueve meses. Pasó de una persona digna de idolatría, a un soltero cotizado, a un hombre desesperado por alguien que NO SOY YO. Ok, nunca ha estado la palabra "yo" en estos casi nueve meses....

Y pensar que sólo quedan 20 días... Puede que esa sí sea mi oportunidad...
Digo, estando aquí, solos él y yo, no tendía por qué pensar en alguien que no sea "él y yo"... ¿verdad?

Soy tan insegura como ella, soy tan necesitada de ti como ella... Pero yo puedo brindarte muchísimo más... incluso más de lo que has imaginado... Sólo falta que tú te hagas esas preguntas, que tengas todas estas dudas, que no sepas qué decisiones tomar, a partir de diciembre...

28 de octubre de 2011

Cuando ella te roba el sueño...

La estúpida mejor amiga, ella... La que lloraba en su hombro, ella... Debí sospecharlo, debí fijarme en la verdadera amenaza...
Estuve meses peleando con alguien que solita se mató. Usé mis energías en un ser estúpido y no pude prever que el verdadero enemigo era la mejor amiga...
Yo tengo amigos, y sí, hay ocasiones en las que he confundido el amor que siento por ellos. Pero ella y su estúpida falta de autoestima se fijaron en quien yo ya tenía previsto. Jamás me lo imaginé. Lo que temo ahora es que venga con ella, ahí sí que me mataría por completo.
Porque, ¿qué puedo ofrecerle yo? Estamos a miles de kilómetros de distancia y ella a tan sólo unos metros, tan víctima, tan necesitada, tan...

Wait! por qué pienso maldades. Alguien con tan baja autoestima y nulo amor propio es muy simple de eliminar...

"Celos"..

- SHIT!

Sé que vale la pena luchar por ese idiota, y si en la guerra y en el amor todo se vale...
Ahora, ¿por dónde empezar?

30 de septiembre de 2011

Después de todo... siempre estará blogger

Esto de las redes sociales es un arma de doble filo.
Nunca he dejado de caracterizarme por mi (quizá) exceso de espontaneidad, pero Facebook y Twitter han hecho que de a poco, empiece a controlar mis impulsos de contarlo todo. Y es que a pesar de tener siempre una opinión y tratar de jugar con la verdad por delante, una de las lecciones más grandes que he aprendido con el paso de los años es una que me enseñó mi difunto abuelo materno, el gran Alfredo Núñez: "No es más inteligente el que dice lo que piensa, sino quien piensa lo que dice".
Este mundo no está preparado para la verdad, sino para 'sus puntos de vista'. No puedes ser una persona intolerante, ni una que está en desacuerdo con ciertos temas, en especial si, a pesar de tener las mejores defensas, vas en contra de la corriente social.
Este año ha sido bastante denso en ese sentido. Uno no puede tener un mínimo de complejos de libre mercado porque altiro de tachan de facha y conservadora al máximo. Por el lado contrario, parece toda una rebeldía querer luchar por tus sueños, pero sólo si ves que los demás lo hacen contigo.
Frente a todo el problema de la educación, no creo ser la única que sólo comparte ciertos aspectos de las ideas de reforma. Me encantaría que todos tuviéramos acceso a la calidad, sin embargo, estoy en contra de la gratuidad absoluta... No hay pelea sin sacrificio ni victoria sin lágrimas, y en mi caso, prefiero estar 20 años pagando algo, porque sé que mi sacrificio no lo harían todos...
Facebook y Twitter no me dejan compartirlo, porque la apertura de las redes sociales es, en estos casos, una ventana al bullying. Quien no piensa igual debe ser abucheado, y quien quiere ser diferente puede ser incluso expulsado...
Yo, prefiero callar ciertas cosas, ciertos rencores y ciertos odios... porque sé que no necesito (necesariamente, valga la redundancia) de las redes sociales para utilizar mi libre albedrío...

Después de todo... siempre estará blogger...

13 de septiembre de 2011

Horror

AÑOS teniendo miedo del sentimiento, pero al mismo tiempo, AÑOS queriendo sentirlo realmente.
Muchas veces la ilusión me ha jugado malas pasadas, y definitivamente ésta es la peor de las alucinaciones. No lo veo, no lo escucho, pero digo que lo siento. Me gusta, pero por ese misterio; imagino encuentros, debido a que no existen; y sueño, ya que despierta no lo tengo.
Y ahí vienen las dudas, el miedo y la desesperanza precoz. No puedo disfrutarlo tanto, porque simplemente nada existe, todo se está creando peligrosamente dentro de mi mente. No sé cómo hacer que se interese, o cómo averiguar si al menos hay algo de eso en él... Vivo de la ilusión, del deseo, de canciones románticas, de estúpidos estados en Facebook, de short links en Twitter y de descripciones en MSN... y no, nada de él responde...
"Paciencia" dicen los horóscopos; otros dicen que nada funcionará, y unos cuántos tarots hablan de que es lo mejor que pudo pasar... Estúpida astrología...
Si mi cigarro a punto de consumirse me diera las respuestas...

10 de septiembre de 2011

Detesto...

Detesto mis vicios y lo que provoca la abstinencia; cuando se acaba el café, o peor, cuando veo que sólo queda un cigarro en la cajetilla. Detesto no poder usar azucar, y tener que reemplazarla por sucralosa. Y eso es porque detesto no tener energía, tener exceso de sueño e infinitos deseos por volver a la cama.
Detesto dejar tareas pendientes, el tener una lista interminable de cosas por hacer. El ver que los días pasan y yo sigo estancada en la misma hoja, en la misma línea, o en el mismo minuto de edición. Pero lo que más detesto es perder el tiempo sin darme cuenta de cómo avanza el reloj.
Pero detesto aún más cuando me juzgan personas que no me conocen. Que digan cosas que no son ciertas, que son exageradas y sucias. Detesto que deban salir amigos en mi defensa y que me dejen como una princesa que se deja proteger por otros. Pero si algo detesto más, es cuando juzgan a mis amigos. Cuando los poros me piden capa de SuperWoman para protegerlos, cuando debo ponerle mi traje de abogada y convencer al juez que mis amigos no harían tan cosa. Pero si algo supera todo lo anterior, es cuando se le puso atención, desde un principio, a esa persona que inició los rumores.

Detesto estar detestada...

27 de junio de 2011

Las distintas etapas de la decepción masculina

Escuché atentamente a dos mujeres sobre los cincuenta -ambas divorciadas- hablando sobre los hombres y sus relaciones con ellos. Para ellas parece ser tan simple, o al menos tan distinta la visión de una relación. "No tienes por qué preocuparte de quedar embarazada", fue una de las que más me causó risa. Sin embargo, creo que hay ciertos aspectos que, no importa las velas sopladas, las vivimos de igual manera, y éstas son el sufrimiento, el rechazo o la decepción.
Una que está en la mitad de los 'veintitantos', supone que después de varios tropezones y metidas de pata tendrá que llegar el momento de aprender lecciones, de ser más cuidadosa, de no enamorarte de hombres que no convienen, etc. Pero veo a estas dos mujeres, y noto que a pesar de las décadas de supuestas experiencias, siguen sufriendo igual que yo en mi inicio por el camino a la adultez.
Ese es el grave problema, mi esperanza era que pasados los 28 (al menos), tuviera un mayor número de neuronas para prevenir ciertas caídas, pero parece que no. Tengo la sensación que tendré que sufrir eternamente por mi exceso de ilusión y/o de imaginación que me llena el cuerpo cada vez que quiero llegar siquiera a pensar que puede existir el hombre para mí (ufff... **respirando después de esa frase eterna y sin comas**)... Esto, sumado al hecho que por alguna razón estúpida, el idiota al que tenía con un poco de interés, huyó como correcaminos al decirle una frase que para mí es de lo más obvia...
Y es que no sólo yo soy una mujer que vive dentro de un cuento de fantasía, parece que no sólo yo era la que se insertaba demasiado en la irrealidad y quien se salía de la realidad para olvidar su vida terrenal. El problema ahora es que es ÉL quien se quedó atrapado en un juego del que yo NO PIENSO salir a buscarlo, menos rescatarlo. Yo le advertí de los peligros del exceso de fantasía en la rutina.. y bueno, después de eso yo no tengo mucho que hacer... El problema es que ahora resulta que soy YO la desertora, yo la que no quiere participar del juego, ¿YO la del problema? No mi estimado, el problema no soy yo, ERES TÚ!
Pero, ¿ahora qué hago? Me quedo esperándote como tú quieres, ¿como una princesa atrapada en un castillo embrujado y que me rescates del horrible monstruo que quiere comerme?
¿O debo despertar del sueño, coger la espada, matar al dragón, cruzar la comarca y volver a casa?
Los cuentos de hadas deberían estar prohibidos. No sólo porque el príncipe no existe, sino porque NADIE NUNCA sabrá con certeza si su historia terminará con un 'y vivimos felices para siempre'. Puede pasar lo que le pasó a esas señoras, que después de años de matrimonio se aburrieron de sus obesos y patéticos hombres y buscaron en las fiestas y en las bebidas la entretención que necesitaban. O simplemente porque la vida no es fantasía, y cualquier día que despiertas te puedes encontrar a una marrana en la cama de tu marido. La suerte no es fantasía ni parte de la vida terrenal, es un azar del que parecemos estar presas cada segundo de nuestra existencia.
Lo que es yo, por ahora, prefiero preocuparme de divertirme y no quedar embarazada a soñar que algún día el príncipe azul me rescatará del dragón. Esto porque simplemente mi príncipe se quedó en ese cuento de hadas y ahora no quiere salir. Parece que prefirió quedarse a juntar puntos, recolectar piedras y a moverse en el mundo del rol estúpido y sin sentido del que es víctima hace semanas...

26 de junio de 2011

And then... you stop talking...

Creo que estamos confundiendo roles, o quizás sólo yo lo estoy haciendo...

23 de junio de 2011

And now what...

Me estoy perdiendo en tu mirada invisible, en esa palabra tierna y sincera que es tan distante pero que escucho tan próximo a mis ojos.... ¡Ese es mi problema!, te imagino como un todo, y sólo eres una parte, una que parece ser sólo comprendida por mí; el problema es que tú dices haber encontrado el entendimiento.
¡Sé que no es así! Sé que no sientes esos cinco años como debieran ser! Que has visto en mí a alguien que nunca has visto antes. Y que a pesar que, de hecho, nuestros ojos nunca se han encontrado realmente, sé que puedes ver todo de mí... tal como yo contigo...
¿Sabes lo peor? Me tratas, me hablas y me intentas engañar con palabras, las únicas que he visto de ti... Quizás sólo es mi imaginación, quizás sólo son nuestros roles los que me confunden... quizás es esa necesidad estúpida que siempre reniego, y que la imaginación, una vez más, me está jugando malas pasadas.

Sin embargo tus actos me hacen dudar... ¿por qué esas palabras, esos mensajes, esa preocupación? ¿Será que de verdad hay algo más para mi que sólo amistad? ¿Qué pasará con nosotros cuando llegue el día de nuestro encuentro? Falta, falta mucho, pero cada día que pasa pienso en ello. Quizás me decepcione, o quizás sólo aclare la nebulosa que se crea por hablar contigo sólo a través de la red...

10 de junio de 2011

Lecciones en terreno

Existe algo muy importante en el ejercicio periodístico, que JAMÁS me han enseñado en las aulas. Esa característica que no suele acompañar al chileno promedio, pero que sin embargo el prójimo suele agradecer (o al menos eso ha pasado en mi caso): SINCERIDAD.

Suele ocurrir cada vez que me toca un tema del que poseo conocimiento nulo (lo que es bastante frecuente dada mi irónica postura ante la vida: "seré más feliz en la medida que sepa menos"). Pero esto se acrecienta en aquellas llamadas desesperadas, esas que ocurren cuando un alma caritativa tuvo la deferencia de entregarte aquel contacto que nunca pensaste obtener. Esto, sumado a la carencia total de investigación previa, se convierten en la mezcla perfecta entre no saber qué hacer ni qué decir cuando ese importantísimo entrevistado contesta la llamada después de varios tuuuuut.

Mi experiencia, creo, es valorable. Antes de intentar el clásico chamulleo chilensis, en que creemos que la verborragia de lugares comunes del estudiante de periodismo da resultado, yo prefiero de buenas a primeras confesar mi idiotez crónica y probar la reacción de mi escucha. Afortunadamente -hasta ahora- no he recibido un tuut-tuut-tuut como respuesta, lo que creo bastante positivo. Y es que muchas veces, reconocer las neuronas consumidas puede generar cierta empatía con quien te escucha al otro lado del auricular. Si tienes suerte, querrá incluso hablar con lujo de detalles cada uno de los aspectos para intentar que uno entienda un poco de lo que se está tratado el asunto. De esta manera no sólo obtienes excelentes cuñas, sino que -por obligación- tienes que poner atención a cada detalle que dice (lo que al entrevistado le encanta también, por cierto).

Por eso estimados, mi consejo es y será siempre el siguiente: SIEMPRE reconócele a tu fuente -y desde un principio- que eres estúpido(a), antes que ellos lo descubran por sí mismos y terminen colgándote el teléfono.

29 de mayo de 2011

¿Cuál es el límite de mi realidad y la fantasía que construyo a diario?

Ok, mi locura temporal se acrecienta.
Creo hacer expresado anteriormente acerca de mi problema en sacarme de la cabeza la historia que he construido en los últimos meses. Sin embargo, están apareciendo ciertos síntomas, en la realidad, que me hacen percibir de manera peligrosa que esa fantasía se está empezando a traspapelar en el plano terrenal.

¿Será que es sólo parte de la bipolaridad clásica de finales de semestre?
Sea cual sea la respuesta, esto es peligroso. Por alguna razón, esos pequeños acontecimientos hacen que mi corazón se acelere el triple. Más aún cuando se trata de ese sentimiento del que huyo cada vez que tengo oportunidad.
Como fiel detractora del shoujo, me rehúso a caer en la trampa sentimentalista y del pensamiento mamón adolescente de ese género. Además, intento que mi cerebro ponga barreras a algo de lo que yo misma no puedo entender.

¿Será que estoy cayendo en una trampa que yo misma construí?
Seguramente... Mi mente maquinadora de historias de fantasía de las que no debería ser parte está jugándome una mala pasada. De hecho, la culpa la tiene el rolleo... Creo que si lo converso con las chicas podré terminar con parte de esta angustia.

Pero hay algo que no puedo negar... Y es que él, por alguna razón, entra en todos los cánones del protagonista.. Y yo, soy la antagonista...

27 de mayo de 2011

Adiós a la rutina, bienvenida fantasía


Me sucede cada vez más seguido. Aquella sombra que se aparece cuando quedo en soledad, ese sonido incesante que me obliga a detener mi trabajo, el llamado de aquella alma inexistente que me incita a la distracción, esa llamada de auxilio... ese mundo de fantasía.

Tal como Alicia (que curiosamente coincide con el nombre de mi progenitora), me estoy sumergiendo cada vez más seguido en una historia que no me pertenece y a un mundo del que no soy parte. No sé cómo llegué a él, quizás es algo que va más allá de mi razón; lo único cierto es que mis dedos tiemblan, mi corazón se acelera y mi alma se estremece cada vez que mi mente se traslada a aquel lugar. Cada noche es lo mismo, buscar la respuesta a esas preguntas que, como si fueran capítulos, se deben ir develando en la historia...

Es horrible la sensación, sé cómo detenerla pero lamentablemente no estoy con el tiempo y las condiciones para hacerlo ahora. Siento que una magnífica vivencia se me va de las manos, necesito escribirla, pero estas semanas me lo impiden.

¿Por qué mi rutina arruina mi fantasía?
Esto de las dimensiones me supera. La terrenal me obliga a cumplir tareas de las que no quiero participar. Estúpido último año de carrera y próximo laboral que se acerca a pasos agigantados. Siento que necesito de nuevo un descanso. Pasar horas frente a mi cuaderno, escribir esta historia que me ciega de todo lo demás...
Tengo la sensación que si no saco pronto esta otra dimensión a la luz, me terminará absorbiendo el país de las maravillas para siempre...
© Fumando un café - Blogger Sablonlari - Editado por Nattalia Sarria